El coaching es un proceso de acompañamiento en el que el coach apoya al cliente (el coachee) a encontrar soluciones a sus problemas y preocupaciones, potenciar su talento, promover su desarrollo profesional, y conseguir sus objetivos (Zeus y Skiffington, 2004)

Estas son 10 claves que ayudan a entender mejor cómo aplicar el coaching de cara a la experiencia y satisfacción propia y del cliente.:

 

  • El coaching es un proceso de acompañamiento en el que el coach apoya al cliente (el coachee) a encontrar soluciones a sus problemas y preocupaciones, potenciar su talento, promover su desarrollo profesional, y conseguir sus objetivos (Zeus y Skiffington, 2004)

    El coaching se debe aplicar cuando el empleado necesita mejorar o potenciar alguna destreza dentro de su trabajo, ya que favorece la transformación y el desarrollo de las personas y los equipos.
  • El coaching es un proceso que ayuda a las personas a conocerse mejor y a sacar lo mejor de sí mismas. Es una herramienta que refuerza las capacidades ya existentes en el coachee y potencia y al máximo el desarrollo profesional de las personas y los equipos.
  • El papel del coach no es dirigir o aconsejar. En realidad es un facilitador de los procesos de análisis, reflexión y toma de decisiones del coachee. Es, por tanto, un método dirigido a “ayudar a aprender” en lugar de “enseñar”.
  • La función del coach es escuchar y hacer las preguntas adecuadas para que el coachee encuentre por sí mismo las soluciones o respuestas para resolver las situaciones que se plantea.
  • En muchas ocasiones es difícil tomar conciencia de algunos factores que nos limitan, y nos cuesta observar por qué se repiten los mismos problemas en el entorno de trabajo. El coach facilita al empleado identificar los modelos mentales que le llevan a determinadas conductas.
  • Uno de los principios del coaching es que las personas se desarrollan mejor cuando actúan de acuerdo a sus valores personales. Y esta herramienta en el entorno profesional implica equilibrar, por un lado las necesidades y deseos de la persona, y por otro los resultados buscados por la organización centrada en el cliente. Si no hay armonía entre ambos, es muy difícil alcanzar los objetivos marcados.
  • Refuerza la autoestima de las personas y la confianza en sí mismos y facilita lograr  los objetivos de negocio que se consideran inalcanzables.
  • El proceso de coaching aumenta la implicación y el compromiso de los empleados con organización, por lo que facilita la motivación de los equipos. Predispone a las personas para la colaboración, el trabajo en equipo y la creación de consenso.
  • Es una técnica que permite descubrir y potenciar habilidades y talentos individuales en favor de la organización, y mejora las relaciones y la calidad de vida en el entorno laboral. Y por tanto, incrementa el rendimiento y la productividad de los empleados en el desempeño de su trabajo.
  • Las compañías mejor valoradas por los empleados son las que apoyan el desarrollo de su personal empleando técnicas como el coaching. Y, como retorno a esta inversión, los empleados construyen un entorno laboral más productivo.

En definitiva, el coaching organizacional tiene como objetivo transformar a las organizaciones a través de sus empleados para conseguir que éstos impulsen su potencial y obtengan los resultados que desean.

Y en tu organización, ¿cómo potencias el desarrollo de tus colaboradores?

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