Outsourcing, BPO, subcontratación o externalización, todo se refiere a lo mismo, al hecho de confiar la gestión de procesos de nuestro negocio a una empresa ajena que cuenta con los conocimientos, la experiencia y los recursos para ello. Hace años esto podría parecer un tanto arriesgado, pero esta estrategia empresarial resulta tan beneficiosa que se está implantando en todo tipo de organizaciones, de todos los sectores, y en diversas áreas de negocio.

Consiste en dejar en manos expertas aquello que nos supone un mayor esfuerzo, sin que suponga un incremento en costes laborales. Al delegar la gestión de estos procesos de negocio, se profesionalizan esas áreas y se mejora en eficiencia y productividad. De esta manera, el equipo directivo puede dedicar todos sus esfuerzos a aspectos clave de la gestión del negocio, el core business.

Como en todo, hay que analizar sus implicaciones. Aquí le ofrecemos las principales razones por las que externalizar procesos de negocio de su empresa.

La razón principal, aumenta la productividad y reduce el coste

El outsourcing tradicional se implanta con el objetivo de mejorar la productividad y aumentar la eficiencia al tiempo que se reducen costes. Para Adecco, externalizar procesos de negocio mejora la productividad entre un 15 y un 20%. Además, según apunta EAE Business School, mediante una adecuada gestión del outsourcing, se puede llegar a reducir hasta el 50% de gastos.

El outsourcing tradicional se implanta con el objetivo de mejorar la productividad y aumentar la eficiencia al tiempo que se reducen costes.

Para adaptarse a las necesidades del mercado, en los últimos años se ha ampliado el abanico de la externalización a distintas áreas de negocio. Tradicionalmente se ha confiado a terceros las actividades de tecnología,  mantenimiento y limpieza, servicios de atención al cliente (incluyendo la gestión de los Contact Centers) o reclutamiento. Ahora se le suman áreas fundamentales para la marcha de un negocio, como la logística y distribución, la red de ventas, los servicios jurídicos o incluso el marketing y la comunicación.

La tercerización de procesos está convirtiéndose también en una práctica habitual para PYMES, empresas familiares e incluso para nuevos emprendedores y start-ups. Sin necesidad de realizar grandes inversiones, estas empresas tienen la posibilidad de contar con el know-how de profesionales especializados en esas áreas, con conocimientos y experiencia en las últimas tendencias.

El outsourcing transformacional: estrategia fundamental para el crecimiento del negocio

Las organizaciones más innovadoras ven en la tercerización de sus procesos un sistema versátil y flexible, más adaptable a un cambio de estrategia, en caso necesario. La reducción de costes deja de ser el único motivo para externalizar actividades de la empresa. Con unas demandas del mercado cada vez más exigentes, esto resulta esencial para el crecimiento del negocio. Según la consultora KPMG, el 81% de las organizaciones decide recurrir a la tercerización de sus procesos por la flexibilidad que les proporciona.

 

El gran reto es integrar a los trabajadores externos y sus funciones en el objetivo del negocio

Lo que mayor recelo despierta entre las empresas que externalizan alguno de sus procesos es la protección de la propiedad intelectual y la pérdida de control de la actividad subcontratada. Para solucionar este dilema, el outsourcing requiere fomentar una cultura colaborativa y de confianza entre los equipos interno y externo, y asegurase de que los objetivos estén claros para todos.

Según un estudio de la consultora Forrester, en el futuro el personal de las compañías subcontratadas estará más ligado a los resultados del negocio de sus clientes, y asumirán cada vez un papel más estratégico para las empresas.

Por último, es fundamental medir el impacto de la externalización y evaluar su eficacia. Lo normal es que una empresa que esté en constante crecimiento cuente siempre con alguna de sus actividades subcontratada. Algunos expertos en emprendimiento destacan incluso que en los próximos tres años la actividad externalizada aumentará entre un 10 y un 30%. Según pronostica la consultora internacional AT Kearny, el apartado de tecnología, por su complejidad, nivel de innovación y la necesidad de adecuarse con rapidez a las nuevas tendencias, será el que más evolucione en el futuro.

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