Desde pymes a grandes empresas, todas ellas se están aprovechando de las ventajas de esta estrategia de marketing, que busca transmitir, de una forma creativa e interesante sus cualidades. ¿Pero qué es la gamification o gamificación? Y lo que es más importante ¿Por qué debemos tener en cuenta esta tendencia?

La gamificación se basa en el empleo de mecánicas de juego en ámbitos y entornos que no son lúdicos. El objetivo es incrementar el esfuerzo, la concentración, fidelización o motivación como valores positivos. Con una correcta estrategia de gamificación se puede pasar de la conectividad a generar un verdadero engagement y conseguir una participación dinámica y proactiva de los usuarios o clientes.  El fin es lograr una experiencia de cliente positiva, bien sea en un proceso de compra o en una estrategia de incentivos de marca para la fuerza de ventas, que por supuesto se verá reflejada en la fidelización de leads.

 

Mucho más que un juego

Según Gartner, más del 70% de las empresas del ranking mundial de Forbes usarán en 2025 la gamificación. El exponencial aumento de estrategias de gamificación en las empresas se ha producido como consecuencia de su éxito en la motivación e incentivo de las fuerzas de venta de las empresas. Sus beneficios son más que palpables, y las previsiones publicadas por Deloitte University Press son muy positivas, ya que el 25% de los programas de negocios incorporarán técnicas de gamificación en 2015.

Con esta estrategia se ha conseguido la mejora de productos y servicios que ya existían en el mercado, con el claro objetivo de generar una experiencia que resulta más enriquecedora para el cliente. El uso de videojuegos en las webs de las marcas ha permitido dar el salto a los consumidores de ser agentes pasivos a convertirse en clientes activos y motivados, con una gran vinculación a la marca

El uso de videojuegos en las webs de las marcas ha permitido dar el salto a los consumidores de ser agentes pasivos a convertirse en clientes activos y motivados, con una gran vinculación a la marca.

Esto se consigue haciendo que sientan que tienen control y autonomía para tomar las decisiones. Se trata de conseguir que vivan una experiencia como un acto natural de juego que estará ligado a objetivos concretos establecidos por la empresa y de esta forma  son conducidos a una fidelización mediante el juego. ¿En qué se traduce esta estrategia? No solo un aumento de ventas, sino en engagement que lleva consigo un efecto viral, al compartir estos contenidos en redes sociales y webs.

Además, cabe destacar que esta estrategia permite a la empresa conocer mejor a sus clientes, analizar sus motivaciones y comportamientos para poder así reconducir futuras estrategias con  mensajes más precisos y adaptados a cada cliente final.

 

¿Cómo se aplica (con éxito) la gamificación?

La gamificación se aplica en sectores tan variados como el turismo y la restauración, la banca, la sanidad, el marketing, la educación o la medicina. Aunque los sectores que más partido están sacando a esta son los que cuentan con una presencia fuerte en los entornos digitales y dirigidos a mercados de consumo. También es cierto que en los últimos tiempos se está apreciando un claro incremento en otros muchos que no están necesariamente presentes en plataformas digitales, los cuales están consiguiendo mejorar en innovación y atraer a más público a sus organizaciones. Se pueden mencionar campañas de éxito, como la de Bimbo para, impulsar sus emblemáticos productos entre consumidores jóvenes a través de un juego entre dos clanes; o Canal Plus, que puso en marcha en una campaña para Juego de Tronos una actividad donde los fans podían participar y decidir cosas sobre la serie. La clave del éxito está en utilizar una buena historia y una estética interesante y que difunda adecuadamente, mediante los sistemas multiplataforma, y abarque entornos digitales como YouTube o Facebook.

De esta forma, el uso de la gamificación aplicada a los modelos de negocio es una inversión a largo plazo que permite a las marcas mantener una continua innovación y mejorar la eficacia en las ventas, además de fidelizar clientes y usuarios.

Finalmente, si partimos de la gamificación como herramienta de fidelización, merece la pena aprovecharla como elemento de motivación aplicado al entorno laboral.

Los objetivos son percibidos, en general, como un elemento negativo. El hecho de poder cambiar esta percepción a través de un sistema que integre el trabajo de los empleados en un entorno más atractivo, en el que el participante tenga una visión de los indicadores que determinan su productividad, como parte de un juego en el que compite con el resto de participantes, supone una innovación en la gestión de personas.

Los resultados aquí también son muy evidentes: siempre aumenta la participación y productividad de los integrantes de un equipo de trabajo.

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