El concepto de Smart City conlleva una auténtica revolución que se encadena a la progresión geométrica (exponencial) del Internet de las Cosas, cuya vanguardia son los dispositivos wearables.

Los patrones de las nuevas tecnologías impregnan ya un buen segmento empresarial, donde se están dando pasos agigantados en la aplicación de nuevas herramientas que permiten la automatización de múltiples procesos. Son buenos ejemplos de ello la robotización de tareas de gestión, por ejemplo en la gestión de procesos de back office, la aplicación de tecnología de alta eficacia en CRM o en la aplicación de la tecnología wearable en la banca digital.

 

Un elemento transformador

Según un estudio sobre economía digital elaborado por PwC, España, la economía digital aglutina un volumen de facturación de 20.000 millones de euros y se posiciona como uno de los principales agentes de progreso. Es fácil prever que, en los próximos años, los motores del e-commerce, el buque insignia de la economía digital, darán lugar a la proliferación de apps y widgets para acomodarse a la demanda de acceso mobile.

Igualmente, como estamos viviendo ya, un incremento del tráfico con origen en Redes Sociales frente a otras fuentes más tradicionales (SEO, SEM). El m-Commerce es ya una realidad y su influencia, tanto en los datos de tráfico directo como de redes sociales, es patente.

 

El wearable banking

Entre los sectores que apuestan de forma decidida por la tecnología sobresale, especialmente, el sector financiero. Paypal experimentó con transacciones mediante una pulsera inteligente y ensayó lo que puede resultar, a priori, un uso altamente extrapolable. Por su parte, CaixaBank ha lanzado una pulsera Visa Contactless, que facilita los pagos cuando se acerca la muñeca al datáfono. Sin duda alguna, el futuro de este wearable banking, como revela la encuesta de banca digital de PwC, promete resultados halagüeños.

 

La revolución digital y el customer experience

Si hablamos de customer experience encaminado a mejorar la experiencia de los clientes en su relación con las empresas, la revolución digital se potencia en elementos innovadores de compañías movidas por ese nuevo perfil de consumidor decididamente lanzado a incorporar dispositivos conectados a Internet. Son herramientas que permiten acaudalar una sustanciosa información de los clientes que, inteligentemente gestionada, hace posible la adecuación máxima de las ofertas a sus necesidades. Se trata se personalizar los servicios y mensajes, adaptándolos a un cliente ya sumergido en la digitalización.

La revolución digital se potencia en elementos innovadores de compañías movidas por ese nuevo perfil de consumidor decididamente lanzado a incorporar dispositivos conectados a Internet

Y es que según el informe Best Customer Experience de IZO, entre los canales de contacto de mayor consistencia en la experiencia global del cliente, los cauces digitales ya se aproximan al 40%, con un crecimiento inversamente proporcional a la edad. Es en este entorno digital donde aparecen nuevas oportunidades, como por ejemplo el social CRM o el social media aplicado a la estrategia de relación con clientes.

En definitiva la nueva economía digital revolucionará los procesos de relación con nuestros clientes, automatizando procesos de CRM y generando experiencias de usuario positivas. Debemos analizar este nuevo contexto y entender este nuevo reto como una oportunidad de mejora. Esto es, saber adaptarnos a un perfil que ha transformado radicalmente la manera de entender la estrategia de relación con nuestros clientes.

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