Ser un buen líder es mucho más que realizar un proyecto con la ayuda de un equipo de trabajo. Requiere muchas habilidades pues el dirigente inspirará a otros para crecer en su camino profesional.

Lo principal es que debe tener la capacidad de guiar al equipo para lograr los objetivos y los resultados establecidos. Tiene que ser capaz de gestionar su tiempo y el de los demás de la manera más eficiente, así como ser capaz de desarrollar el talento de su equipo y de atender sus necesidades. Ganarse la confianza del resto de profesionales es esencial para que exista una comunicación fluida, y para que las aptitudes y actitudes se desarrollen de la mejor manera.

 

La esencia de un buen líder

El carisma, la organización, la visión, la comunicación, la resolución, la creatividad, la honestidad y la capacidad de negociación confieren la esencia de quien quiera abanderar un proyecto. Algunas de ellas son innatas y otras pueden adquirirse con un buen entrenamiento, pero siempre deben de tenerse en cuenta estos atributos:

  • Escucha activa: un buen comunicador no solo debe trasladar sus propias opiniones, sino que también debe escuchar con mucha atención.
  • Comunicador: debe ser capaz de dirigir el intercambio de ideas de la manera más efectiva entre sus empleados para crear un ambiente productivo de trabajo. Expresarse con asertividad, capacidad de síntesis y diplomacia.
  • Conectar con empleados y colegas: tener una buena relación con ambos es esencial para crear un buen ambiente de trabajo. Debe generar confianza, preocuparse por ellos y reconocer su trabajo.
  • Tomar decisiones: tiene la capacidad de elegir la mejor alternativa valorando las consecuencias de cada una de ellas, así como de influir sobre su equipo para obtener los resultados planteados.
  • Capacidad de delegación: casi tan importante como asumir responsabilidades. Confiere autoconfianza al empleado.

 

¿Qué tipo de liderazgo es el más eficaz? 

Un estudio de la consultora Hay Group, sobre tipología de directivos, definió seis perfiles de jefes: jefes “coactivos”; “autoritarios” (determina el modo de proceder del grupo e impone sus técnicas); “afiliativos” (estrechan relaciones con los empleados, creando un ambiente cálido y cercano), “democráticos” (escuchan y discuten para llegar a un consenso), “imitativos” (establecen modelos de trabajo a seguir) y “entrenadores” (son los coaches personales de los trabajadores).

No hay un perfil de jefe perfecto ya que cada uno tiene ventajas e inconvenientes.

Tras este detallado análisis no se obtuvo una conclusión sobre qué tipo de jefe es el mejor, ya que cada uno tiene aspectos positivos y negativos. Sin embargo, lo que sí reveló es que los perfiles tienden a sobrevalorarse a sí mismos.  Esto se refleja en un reto que realizó un director general de una importante compañía de juguetes para comparar la imagen que tenía de sí mismo como jefe y la que tenían sus empleados. El directivo tenía una percepción personal mucho más positiva ya que se valoró con 55 % coactivo y su vez un 79 % como autoritario. Sin embargo, sus trabajadores consideraban que tenía un perfil 9 % coactivo y el 42% autoritario.

Por ello, quien ocupa un puesto de liderazgo debe plantearse seriamente cómo es percibido en su entorno y en qué capacidades debe mejorar.

 

Los líderes de la transformación digital

En la era digital actual, los líderes deben poseer tanto habilidades tecnológicas como lo que se conoce como el software de empresa, es decir, habilidades de liderazgo de un equipo en plena transformación digital. Algunas de estas habilidades, por ejemplo, son cultivar las redes de talento o ecosistemas de innovación y discusión a través de los dispositivos móviles, redes sociales o aplicaciones en la nube. Otros son analizar los aspectos más relevantes del clima laboral, gestionar a empleados knowmad (es decir, profesionales nómadas en su conocimiento), saber reducir el coste de los equipos tecnológicos de las oficinas,  aprovechar las tecnologías emergentes, y la creación de entornos colaborativos de trabajo orientados a la generación de conocimiento que fomente la competitividad empresarial.

 

Fuera tópicos

Según un estudio publicado por la Universidad de Oviedo, los tópicos que establecen el liderazgo masculino como jerárquico, organizativo, transaccional, y el femenino como transformacional, participativo, social y comunitario. Pero éstos se han quedado obsoletos.  El resultado del estudio demuestra que, en el nivel de directivos intermedios, la diferencia de liderazgo entre hombres y mujeres es mínima.

Sin embargo, en los puestos de alta dirección se aprecian grandes diferencias aunque organizan y toman decisiones de manera similar. Por un lado, las mujeres presentan una mayor orientación a resultados, mayor nivel de esfuerzo y dedicación. Su estilo del liderazgo es más participativo y colaborador. Por el contrario, los hombres son más dominantes,  sociables, extrovertidos, seguros de sí mismos e influyentes.

 

La felicidad como baluarte en la empresa

Algunos de los expertos más relevantes sobre liderazgo responsable se dieron cita en el  Foro Mundial de Liderazgo 2015 de WOBI para expresar las diferentes actitudes que debe afrontar un líder.

Para lograr una mejora del nivel de felicidad no son necesarias unas grandes instalaciones corporativas, ya que lo que más influye en un trabajador es la actitud de su jefe directo

Tal Ben – Shahar, uno de los gurús del liderazgo positivo más reconocidos del mundo, habló de la relación entre la felicidad, el liderazgo y el éxito. Afirmó que es importante que la empresa contribuya a la felicidad de sus empleados porque éstos pasan la mayoría de su tiempo en su lugar de trabajo. Las compañías tienen esa responsabilidad y deben pensar en el bien individual de cada uno de ellos. Para lograr una mejora del nivel de felicidad no son necesarias unas grandes instalaciones corporativas, ya que lo que más influye en un trabajador es la actitud de su jefe directo. Ellos tienen el control sobre el bienestar de su equipo. Una de las grandes acciones que puede emprender es detectar las fortalezas de cada empleado y dejar que desarrollen y potencien su talento. Esto propiciará una plantilla más productiva y comprometida con los proyectos.

John Mattone, experto en liderazgo y talento y Presidente y CEO de John Mattone-Global, Inc, señaló durante su ponencia que deben ser los altos directivos los que valoren el trabajo en equipo y el potencial de cada uno. En este sentido, Mattone considera que los mejores dirigentes son líderes y seguidores a la vez.

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