El término ‘crowdsourcing’ fue acuñado en el año 2006 en un artículo de la revista Wired y proviene de la unión de los términos en inglés, crowd (multitud) y outsourcing (externalización). Consiste en pedir la opinión de terceros (una comunidad) sobre un tema en particular para resolver un problema o conocer la opinión frente a algo.

Para ponernos en situación sería algo parecido al famoso programa concurso Quién quiere ser millonario, donde el participante tenía tres ayudas que podía utilizar: la llamada a un amigo, el 50/50, o preguntar al público. Esta última opción sería lo que hoy conocemos como crowdsourcing y la podemos resumir en la utilización del conocimiento y la experiencia de muchas personas sobre un tema en concreto.

El engagement, es decir, el fortalecimiento de los vínculos que les unen a su audiencia, suele resultar el motivo más extendido para poner en práctica el crowdsourcing.

El concepto Crowdsourcing nace como herramienta o vertiente para externalizar tareas y trabajos mediante el uso de comunidades masivas profesionales. De este modo, se puede conseguir en un periodo más corto de tiempo, mejores y más soluciones, viéndose disminuido el esfuerzo por parte del cliente y de los proveedores.

Forrester, en su informe “6 maneras de añadir velocidad y estabilidad a los insights de los consumidores”, indica que el crowdsourcing es la posibilidad perfecta para evitar largos plazos de tácticas y técnicas de investigación social cualitativa y cuantitativa para conocer rápidamente los comportamientos de los clientes.

 

Convencidos del crowdsourcing

Pedir ayuda a la multitud para desarrollar un proyecto o idea de negocio es cada vez más usual para algunas compañías. La mayoría de las veces nada tiene que ver con la incapacidad de financiación de los desarrolladores. El engagement, o sea, el fortalecimiento de los vínculos que les unen a su audiencia, suele resultar el motivo más extendido para poner en práctica el crowdsourcing.

Algunas compañías, como es el caso de Utest, cada vez lo utilizan más. Esta compañía ofrece a desarrolladores de software y aplicaciones móviles, probar sus productos con un gran número de personas antes de lanzarlos al mercado.

Otro ejemplo, es la cerveza Patagonia que utilizó el crowdsourcing para solicitar la opinión de los consumidores sobre las preferencias de tres sabores de su cerveza artesanal: Golden Ale, Robust Porter y Rosé.

Los consumidores pudieron participar y votar sobre los diseños para camisetas creadas por diseñadores independientes. Esta acción propuesta por la empresa Threadless, consiguió que aquellos diseños que alcanzaron un número determinado de votos, se enviaron a producción y salieron a la venta.

Wikipedia, es el ejemplo de crowdsourcing por referencia, una enciclopedia creada y editada por personas de todas partes del mundo.

También Starbucks, en su portal My Starbucks Idea, propone ideas para que las personas voten y participen en discusiones alrededor de mejoras, cambios o lanzamientos.

Wikipedia, quizás sea el ejemplo de crowdsourcing por referencia, una enciclopedia creada y editada por personas de todas partes del mundo.

Empresas del sector automovilístico, como es el caso de Fiat, han puesto en marcha Fiat Mio a través de la cual la comunidad participa y opina en el diseño del nuevo auto.

Pero no sólo el gran consumo se beneficia de este sistema. Muchas compañías de servicios en el BtoB llevan años escuchando la voz del cliente de forma proactiva, demostrando que están centradas en sus clientes; sin embargo, este mecanismo trasciende las fronteras de los clientes y abarca un público mucho más amplio.

 

Multitud de ventajas

El crowdsourcing está al alcance de todos los emprendedores, solo hay que crear la acción a través de las plataformas y herramientas adecuadas para su promoción.

Los beneficios del crowdsourcing son muchos, entre ellos destacan la compilación de una gran variedad de propuestas de alta calidad por parte de tu comunidad, la disminución de costes, el feedback interno y la permanente y generación continua de ideas innovadoras.

La recopilación de una gran variedad de propuestas de alta calidad, la disminución de costes, el feedback interno y la permanente y generación continua de ideas innovadoras, son algunos de los beneficios del crowdsourcing.

Que la campaña de crowdsourcing se haga viral es uno de los objetivos. El crowdsourcing, además, aporta:

– Lluvia de ideas: nada puede resultar más rentable que abrir el abanico de la creatividad y extenderlo a toda una comunidad de usuarios o audiencia para enriquecer el resultado final y, de paso, obtener su feedback. Estos insights se alzan como una información valiosísima a la hora de determinar el público objetivo e innovar en su consonancia. El braimstorming es eso: escuchar y valorar todas las propuestas.

– Financiación de buena fe: en los casos en que se pida abiertamente dinero para poder llevar a cabo el proyecto, el crowdsourcing puede resultar una formidable tentación para escapar de los intereses bancarios. En estos casos, los usuarios donan el dinero desde su buena fe; bien porque confían en el proyecto, bien porque desean promover una cultura creativa y colaborativa o, sencillamente, porque les apasiona el reto que plantean los desarrolladores.

 

Crowdfunding, el más popular

El tipo más popular de crowdsourcing es el «crowdfunding» o financiación colectiva, un modelo bajo el cual proyectos o productos son financiados gracias a contribuyentes interesados en los mismos a través de una plataforma.

Kickstarter e Indiegogo son sin duda las dos plataformas más conocidas de crowdfunding a nivel global y han financiado una serie de proyectos en un rango de especialidades muy amplio, desde álbumes de artistas, pasando por cámaras para capturar fotografías 360º hasta drones que toman fotografías en alta definición.

En el caso de Latinoamérica cabe destacar Idea.me, una plataforma de financiación colectiva que ha permitido a artistas, educadores, emprendedores e innovadores sociales de más de siete países de la región financiar sus ideas.

El modelo funciona generalmente de este modo: el creador del proyecto establece una meta de capital a obtener y una fecha límite para recaudarlo, de manera que las personas que estén interesadas en que el proyecto se realice hagan donaciones para que se pueda cumplir la meta financiera que requiere su desarrollo.

 

Carlos Jean y Civico, dos casos de éxito

El músico Carlos Jean puso la base melódica y rítmica de un tema que, tras pasar por El Hormiguero de Antena 3 Televisión, se convirtió en uno de los éxitos del año. El DJ pedía ayuda a la audiencia del programa para que le pusieran letra. Jean solo se encargó de mezclar las mejores propuestas. Y la canción, a tenor de los resultados finales, resultó todo un éxito.

¿Pero necesitaba el popular pinchadiscos recurrir a la audiencia del programa para componer su hit? Desde el show más visto en la televisión española y en horario de máxima audiencia, Jean solo pudo ganar visibilidad y engagement de todos sus fans y otros muchos nuevos. Una sensacional manera de implementar una estrategia de crowdsourcing.

Otro caso de éxito es Cívico: “Yo construyo mi ciudad”, una plataforma de ocio que permite a los ciudadanos crear su ciudad tal cual la vive, desde el lugar más pequeño o la tienda de garaje de su barrio.

En poco más de 10 meses obtuvo más de 70.000 entradas de comerciantes, conformes con incluirse en esta magnífica base de datos abierta para todos. Cívico comenzó en Colombia; en Bogotá, para ser más precisos. Y, ahora, se encuentra presente también en ciudades como Santiago de Chile y el D.F. mexicano. Todo apunta a que sus próximos destinos serán Buenos Aires y Lima.

Si todo continúa según lo previsto, Cívico se consolidará como la plataforma dominante en Iberoamérica en todo lo relacionado con las compras y el turismo. Y el crowdsourcing, nuevamente, está detrás de este triunfo.

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