Las apps han llegado para quedarse. Las podemos encontrar de todo tipo: las hay para aprender a cocinar, para ayudar a elegir la mejor iluminación del hogar o hasta para comparar precios entre distintas tiendas.

Algunas también hacen más fácil el trabajo al profesional, otras pueden ayudar a los clientes a ahorrar en su economía doméstica y hay otras que mejoran la experiencia de compra del potencial cliente. Lo que es obvio, es que las apps nos hacen más fácil la vida.

La era de los smartphones y las apps

Vivimos en la era de las aplicaciones móviles y cada vez son más las compañías que aprovechan la proximidad que crean las nuevas app´s para conectarse con sus consumidores, usuarios o potenciales clientes.

Según el estudio “Mobile Movement Study” elaborado por Google, el 59% de los usuarios de móvil  lo usa mientras espera el avión, el autobús o simplemente en una cola; el 48% mientras come; el 44% mientras está de compras y el 40% mientras está fuera en momentos de ocio. Estos datos nos dan una idea clara de que a través de los smartphones se satisface una parte importante de nuestras necesidades diarias y que a su vez están provocando un cambio de hábitos en el uso de la tecnología en nuestra sociedad.

Vivimos en la era de las aplicaciones móviles y cada vez son más las compañías que aprovechan la proximidad que crean las nuevas app´s para conectarse con sus consumidores.

Cuando una compañía elabora una estrategia de marketing móvil, una de las primeras medidas que debe tomar es optimizar la web para que pueda así visualizarse desde dispositivos móviles, sólo de ese modo se conseguirán unos estándares de usabilidad y accesibilidad adecuados. Las empresas más avanzadas en estas tecnologías, son capaces de llegar a saber el comportamiento del cliente y consiguen interactuar de un modo mucho más efectivo con él, aumentando así las ventas y el nivel de fidelidad.

Un claro ejemplo es el sector retail, donde sí se conoce qué clientes están situados físicamente cerca de un lineal determinado, se les puede enviar ofertas promocionales concretas y personalizadas a través de notificaciones “push” de la aplicación móvil. Si además la compañía desea que la experiencia sea mucho más completa, la aplicación móvil podría tener un lector de códigos de barras o códigos QR que permita al cliente, escaneando el código correspondiente del artículo, disponer de una descripción detallada y ampliada del mismo, ver productos relacionados y complementarios, analizar valoraciones, añadirlo a una wish list o lista de productos deseados, e incluso ver un vídeo demostrativo del producto.

Mobile marketing: casos de éxito

Entre la gran cantidad y variedad de casos de éxito en empresas que han orientado sus estrategias de marketing hacia los dispositivos móviles podemos citar empresas como BestBuy, la cual centra su estrategia móvil en códigos QR además de ofrecer información adicional sobre sus productos, así como comparativas y datos de stock de sus tiendas.

Por otro lado, Toys’R’us a través de su aplicación permite escanear los códigos de barras de sus productos ofreciendo funciones similares a la aplicación de BestBuy. MasterCard, es otra de las compañías que ha apostado por una aplicación que permite la localización de cajeros automáticos para facilitar el uso de sus instalaciones. Doritos a su vez ha implementado a través de una aplicación la realidad aumentada en el envasado de sus Doritos Sweet Chili.

Actualmente el reto del uso de aplicaciones es conectar con las emociones del público, ávido de nuevas experiencias agradables.

Como destacan algunos estudios es evidente el rápido crecimiento del mercado de las aplicaciones móviles. De hecho, según destaca el informe elaborado por Ymedia, está previsto que el 2016 se cierre con la increíble cifra de 240.000 millones de euros y alcance a un total de 12 millones de usuarios activos en España.

Actualmente, el reto del uso de aplicaciones para móviles es el mismo que el de marketing actual: debemos conectar con las emociones del público, ávido de nuevas experiencias agradables.

Para conseguirlo nada mejor que ponerse en su lugar del cliente. Solo así entenderemos qué necesita y desea nuestro cliente potencial y podremos ofrecérselo para convertirlo en algo real. Partamos de la certeza de que son nuestros clientes los verdaderos motores de la evolución digital en nuestras organizaciones, en este caso del desarrollo de aplicaciones que mejoran su experiencia. Los límites tan solo los ponen la imaginación y la creatividad.

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